1. El verdadero problema puede ser la presión sobre el nervio vago
La mayoría de las personas cree que los mareos, el reflujo o la taquicardia son problemas independientes: el estómago por un lado, el corazón por otro o, simplemente, “ansiedad”.
Sin embargo, estos síntomas pueden compartir un mismo origen: la compresión del nervio vago y de los nervios cervicales en la base del cráneo. Cuando la tensión se acumula en la zona suboccipital, puede atrapar estos nervios esenciales. Esto altera el intercambio de señales entre el cerebro y el cuerpo y desestabiliza el equilibrio del sistema nervioso.
El resultado puede ser una cadena de molestias: reflujo, problemas digestivos, mareos, dolor de cabeza, sensación de presión en la garganta y palpitaciones.











